viernes, 21 de febrero de 2014

La Mujer Que Quiero Tener "Capitulo 19"


La decisión
-Hola mis amores-saludo cuando mis hijos corren a mi encuentro.
Yo visto de manera casual y sencilla, vestía de un vestido de flores y usaba unas zapatillas verdes. Mi cabello estaba rizado y mis lentes de contactos obstaculizaban el color natural de mi cabello.
Los tres estábamos en el vestíbulo del colegio abrazándonos y riéndonos.
-Hola mama- me saluda Manuel.
-¿Cómo están?-les pregunto ambos.
-Estamos bien-responde Manuel y observo a Federica quien por señas me confirma los mismo.- ¿tu como estas mama?-me pregunta mi hijo.
Suspiro y los miro a ambos.
-Debo hablar con ustedes-le indico.-, es mejor ir a otro lugar.- digo mientras caminamos a fuera.
Ellos me siguen y terminamos en un prado alejado del colegio.
-¿Que sucede?-pregunta Federica con señas.
-¿Ustedes quieren vivir conmigo?-les pregunto y ellos asiente.- posiblemente nos tengamos que mudar de Espana…
-¿Porque?-me pregunta Manuel.
-Ya mi tiempo en España acabo y pienso volver a mi hogar, solo les pregunto si ¿quieren ser parte de ellos?-les pregunto.
Ellos se miran entre sí sin decir nada.
-Iremos a donde tu vayas-me dice Manuel y sin contenerme los abrazo con todo el amor que les puedo dar, pero recuero otro detalle.
-Tampoco le he dicho la verdad-le susurro.-, mi nombre no es sophia Carrión y  esta no soy yo realmente-les indico mientras me quito los lentes de contactos.
-Tus ojos son hermoso-me dice Manuel.
-Gracias-agradezco avergonzada.
-¿Porque te ocultas?-pregunta Federica con señas.
-Porque soy una cobarde y siento que debo volver a mi vida. Quiero ser feliz y quiero que ustedes sean parte de esa vida. Cuando vuelva a casa podrán conocer a la abuela y a sus tíos. También podrán tener una familia más grande, pero para tenerlo es más difícil y cruel de lo que creen.
-¿Qué piensas hacer mama?-me pregunta Manuel.
-Matar a sophia y ser la mujer que debí ser desde el principio. Sé que tienen muchas preguntas, pero debe confiar en mí. Prometo decirle toda la verdad un día, pero por ahora no puedo-explique.-, solo necesito su apoyo y que guarden el secreto.
-Tiene nuestro apoyo mama-me dice Manuel.
-Te amo-me dice Federica.
-Yo también los amo-le digo a ella por mediante de señas.
-¿Cuál es el plan?-preguntan y les explico el plan que tenía Theodore.
Después de pasar tiempo con mis hijos volví a la estación para tomar el tren para volver a casa.
Cuando el tren arribo, me volví a poner unos lentes de contacto nuevos y espere a parís, pero este jamás llego.
Enojada por su actitud tome un taxi que me llevara a casa.
Le pague al taxista y me baje del auto con una maleta y un bolso de mano.
Entre a la casa y comprendí que algo no estaba sola. Deje las cosas en el sofá y me dirigí al ruido que  se escuchaba en la cocina.
Una chica con una caballera rubia tomaba él te distraídamente.
-¿Quién te dejo entras?-le pregunto a Demy enojada.
-Grant-responde con indiferencia.- ¿cómo te fue?-pregunta.
-Interesante-le comunico.- ya tome mi decisión y tengo que ir hablar con Theo al respecto.
-¿Iras a hora?-pregunta y niego con la cabeza.
-Iré mas tarde, debo descansar. ¿Por cierto donde estas durmiendo?-le pregunto.
-En la habitación de Federica-responde.
-Iré a dormir-le anuncio y me voy a mi habitación.
Luego de darme un baño me acobije en mi cama para descansar el tiempo que fuera necesario.
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Toque dos veces la puerta de Theo y este respondió con un “pasa”.
Entre en la habitación y cerré la puerta después de pasar.
-Hola-salude a Theo y este no me respondió.- ¿qué te pasa?-le pregunto estando de pie.
No me dice nada.
-Theo-empiezo acercándome a su lado.
-¿Qué quieres que te diga sophia?-exige enojado mirándome a los ojos.-, estoy frustrado. No supe nada de ti y creí que me abandonarías por parís. Pensé que no me amabas y que todo esto fue nada importante para ti….
-Claro que eres importante, todo esto es importante. No volví porque creí que debía despedirme de Jonathan y debía hablar con mis hijos sobre lo que pienso hacer. Antes que digas otra palabra te elijo a ti porque te amo y quiero pasar mi vida a tu lado Theobaldo. Me despedí de parís….-explique y me senté a su lado.
-¿Te entregaste a prince?-pregunta dolido.
-Si-respondo con total franqueza.
-¿Cómo te hizo sentir?-pregunta sin mirarme a la cara.
-Como si fuera ser la última vez, fue un suspiro de ese amor que no volverá a nacer entre ambos. Él tiene su vida y yo tengo la mía, mi vida la quiero a tu lado Theobaldo. Lo que sucedió fue algo que yo necesitaba, tenía que sacarme todo del sistema para poder pensar mejor. Le conté parte de la verdad y todo resulto mejor de lo que hubiera esperado, supongo que estoy preparada para una nueva vida para mi.-explique.
-¿Lo amas?-pregunta y asiento.
-Sí, pero no significa desee estar con el Theo-le recuerdo.
-¿Me amas?-pregunta tristemente.
-Mucho, para cometer todas las locuras a tu lado-le confieso y el me mira a los ojos.
-¿Durante el tiempo que estuviste con parís deseaste rechazar mi  plan?-pregunta y niego con la cabeza.
-Desde que acepte que me había enamorado de ti comprendí que mi vida te pertenecía-confieso y siento el atrevimiento de formular una pregunta que estaba en un rincón de mi cabeza.- ¿Cómo te sientes con todo lo que sabes?
-Celoso, irritado, enojado, envidioso e impotente-me dice con todo la frialdad.-, yo hubiera matado por ser quien te hiciera olvidar tu propio nombre con cada embestía. Hacerte mía una y otra vez hubiera sido perfecto para mí, pero no pude porque no eres mía y ya no eres de prince….
-Soy tuya-le aseguro con la voz seria.
-Si eres mía no te compartiré con ningún hombre-me asegura.-, yo nunca comparto lo que es mío…
-Acepto-le interrumpo.
-¿Me amas?-pregunta.
-Te amo Theobaldo Molinarri-confieso
-Solo me falta hacerte una leve pregunta-dice este para sí mismo y observo que introduce la mano que no tiene el suero debajo de las sabanas. Saca lentamente una cajita negra y me la entrega.
La tomo con los dedos temblorosos.
-Ábrela-ordena y obedezco. La abro y dejo escapar un grito de asombro. Dentro de la caja se encontraba un anillo de oro blanco con un diamante en forma de corazón incrustado y alrededor de este esmeraldas incrustadas. Aquel anillo era más hermoso de lo que me había obsequiado Jonathan cuando nos habíamos  comprometido.- ¿deseas casarte conmigo?-pregunta y siento como mi corazón late con violencia.
-Theo…-comienzo articular y mi mente me arrastra a mi juventud.
Jonathan entro a la habitación con una caja en la mano.
Este me echo un vistazo y sonrió.
-Estas más tranquilas- no era una pregunta si no una afirmación y asentí.
Jonathan cerró la puerta y se acercó a mi lado.
-¿Que tiene la caja?-pregunte al ver que sostenía una caja pequeña.

 -Es una sortija de matrimonio-respondió y se sentó a mi lado.
-¿Donde la sacaste?-pregunte con nerviosismo.
-Es la sortija que mi padre le dio a mi madre-. Me explico
-No puedo aceptarla-murmure con tristeza- esa sortija no me pertenece.
Jonathan negó con la cabeza.
-Esa sortija te pertenece, porque serás mi esposa y esa la mejor manera para ocultar mi homosexualidad. Mis padre me rechazarían si supieran lo que soy, así que tanto como tú me necesitas yo te necesito. –Dijo con vergüenza Jonathan.- mi padre se decepcionara si no la usas- murmuro y una sonrisa triste apareció en su rostro.
-¿Se lo dijiste a tu padre?-pregunte con voz ronca.
-Si-respondí.
-¡Oh por Dios!-exclame.
Jonathan soltó una risita por mi reacción.
-No te rías – le musite ofendida.
-¡Hay Amelia!-exclamo.
Sus ojos me traspasaron por un segundo y comprendí que estaba nervioso.
-Mi padre quiere entregarte en el altar-me conto y continuo- y mis dos mejores amigos pueden ser mis padrinos de honor-me explico.
-Ummmmmm…-murmure sin conseguir decir al menos una palabra.
-Como es tradicional te lo quiero pedir…-continuo ignorando mi expresión de sorpresa.
- Jonathan no creo que no es una excelente idea, tú eres  homosexual y tu vida no debe ser tan horrible por mi culpa. Tú no quieres casarte conmigo…- dije, pero él me interrumpió.
-Amelia quiero ayudarte y quiero ser el padre de tu hijo- me aseguro.-, como se ve ser tradicional  voy a pedírtelo.
Me tomo de la mano izquierda y me miro a los ojos.
-¿Amelia quieres casarte conmigo?-me pregunto.
Observe sus ojos  por un lapso de tiempo indefinido.
 Yo no me quería casar, pero que otra salida tenia. Era casarme con mi amigo o decir la verdad. La cruel verdad que yo estaba embarazada de Paris y no Jonathan. Mi vida era una locura sin amor y con dolor, porque no arriesgarse a la mentira y dejar la verdad a un lado.
Jonathan era un buen chico y prácticamente él no me podría hacer daño. No me podría hacer un daño peor del cual ya me han hecho. Yo sabía que con Jonathan todo saldría mejor.
Debía aceptar ya que mi hijo tendría un apellido, un padre y una familia buena, humilde y respetable.
-Si-dije con una voz tranquila y deje atrás la preocupación.
Jonathan abrió la caja y con un simple chasquido dejo que me embelesara con asombro al ver la sortija de compromiso.
Era lo más hermoso que había visto en mi vida. La sortija era un aro de plata con un diamante brillante y con un corte perfecto. Mil colores deslumbraba sobre aquel diamante que parecía haber robado aquellos colores del al arco iris. En ese segundo quise tener aquella joya en mi dedo y mostrarla al mundo entero.
Por primera vez desee haber hecho las cosas como Dios manda, enamorarme de Paris, casarme con Paris luego de haber terminado los estudio y tener una familia adorable, pero no. todo lo que había hecho era más que locuras irremediables y difícil de olvidar. Aunque hubiera hecho tales cosas, estas me condujeron a tener dentro de mí un ser hermoso y bello que anhela tener en mis brazos.
Jonathan me soltó la mano izquierda, saco el anillo de la caja y luego dejo la caja sobre la cama. Nuevamente con delicadeza me tomo la mano izquierda. Sin esperar otro latido mío introdujo aquella hermosa joya en mi dedo índice.
-Te queda a la perfección-comento Jonathan.
-Es hermoso-susurre luego de que Jonathan me besara la mano con gesto caballeroso.-, gracias Jonathan-. Agradecí y volví a observar el diamante con asombro y lujuria.
-Mañana te esperare en el altar- me dijo Jonathan.
-Recuerda que yo seré la de blanco- le dije con una sonrisa en el rostro y ocultando cualquier emoción negativa en los ojos.
Ambos nos quedamos viendo aquella joya en mi dedo y supimos que todo sería distinto. Ya no volveríamos a mirar atrás y que una vida estaba creciendo dentro de mí con cada latido de mi corazón.
Theo… si, acepto ser tu esposa-respondo volviendo a la realidad.
No tenía ninguna duda para dar mi respuesta, Theo era todo lo que yo deseaba en aquel momento. La situación era distinta y no tenía la obligación de decir si, podía decir si porque mi corazón lo demandaba. Podía decir si porque no tenía miedo de ser rechazada por Theo, podía decir que si porque sabía que junto a Theo no tendría miedo de lastimarlo y podía decir que si porque lo amaba de corazón.
Este me mira perplejo y deja escapar una sonrisa triunfal.
-¿Es un sí?-pregunta nuevamente.
-Si…si… si…-le aseguro y este se abalanza sobre y comienza  a besarme el rostro y los labios.
-Te amo-me dice cuando nos separamos.
-Yo también-le confieso. Theo toma la cajita de mi mano y saca mi sortija de compromiso.
-Soy feliz-admite mientras introduce el anillo en mi dedo y luego me besa los nudillos.
-¿A pesar de todo?-le pregunto.
-Si-respondió.
-¿Porque?-pregunto.
-Te amo y quiero hacerte feliz. Yo fui quien te empujo a caer en los brazos de prince y te hizo comprender tu amor por mí. Porque aceptaste ser mi prometida porque me amas y me elegiste a mí y no a prince.-explica y soy yo quien lo besa apasionadamente.
Sus manos recorre me espalda y sus labios besan mis labios, mi cuello y mi clavícula.
-Ah-gimo y este se aparta de mí.
-Esta noche no sucumbirás ante mí-me asegura y hago un puchero.-, quiero esperar a la luna de miel.-confianza mirándome a los ojos.
-Está bien-digo algo enojada.
-¿Te duele?-pregunta al ver mi muñeca y me encojo de hombros.
-Ya no duele-murmuro y hago una mueca al recordar que golpea a Kyle.
-Aun así quiero besarte-me indica y vuelve a besarme hasta quitarme el aliento.
Después de pasar tiempo con Theo visite a Nick del cual me relato lo sucedido en el carnaval, pero evitando detalles que ya yo sabía.me prometió amar de verdad a magdalena con toda su vida y a la criatura que crecía en su vientre.
Durante los siguientes semanas la relación entre Theo y yo fue pura discreción y profesionalismo. Ambos queríamos mantener en anonimato nuestro compromiso y por ende mi anillo de compromiso estaba resguardada en mi caja fuerte esperando estar en mi dedo.
Nicholai estaba demasiado ocupado con  su boda y magdalena para pasar tiempo conmigo. Las veces que nos habíamos visto fueron para tomar un café en mi tiempo libre o para que ayudara en la boda. Ser la dama de honor era de lo más desagradable porque magdalena no paraba de tratarme fríamente y con cierta crueldad.
No comprendía porque su trato hacia mí y yo no hacía nada para detenerla. Tampoco era la única que se comportaba de manera extraña también lo hacia Algarín. Ya no trabaja como antes en el hospital y por lo que pude averiguar por su hermana no me daba mucha gracia. Algarín había terminado en la bebida para olvidar un amor que yo desconocía y este no permitía que yo lo ayudara.
Demy vivía en mi casa para hacerme compañía, ayudarme a empacar y sobre todo a organizar mi boda con su hermano. Cuando Demy no estaba conmigo o haciendo alguna locura salía con Grant. Ambos se habían enamorado de manera sorpresiva luego del carnaval y para esperarse a Theo no le hizo mucha gracia, pero gracias a mí no intervino en la relación de ellos.
Mis hijos me enviaron 2 cartas cada uno manteniéndome al tanto de los sucesos en el colegio. Ambos esperaban mi señal para irnos de España, pero yo no podía asegurar el día hasta darle el alta a mi amado.
Mis residentes, bueno los que quedaban. Porque muchos había fracasado y algunos  fueron cambiados a otro hospital debido a que prince había sido despedido por razones administrativa. Solo tenía 4 residentes a los cuales no veía debido a que les había dado al semana libre para repasar para los exámenes.
-¿Que deseas hacer con estos libros?-pregunta Demy mientras entro a mi oficina.
hola-saludo sorprendido de verla ahí.
Ella me saluda con la mano.
-Empacarlos-murmuro al ver varias cajas vacías sobre mi escritorio.
-Claro-dijo esto mientras tomaba varios libros de mi librero.-enviare estas cajas a la casa nueva.
La casa nueva era la casa que había comprando mi futuro esposo para tener una familia y para todos juntos, pero yo no sabía que casa era y todo lo demás. Nadie me quería informar ya que era una sorpresa según me había dicho Demy.
-¿Te vas a llevar los cuadros?-me pregunta y asiento.-como esta Theo?-pregunta mientras la ayudo a recoger los libros de mi libreo y colocarlos en las cajas vacías.
-Está durmiendo-respondo.-, aún tiene dolor y ordene que lo sedaran un poco.
-¿Cómo te sientes con respecto al compromiso?-me pregunta Demy mientras tomo unos libros.
-Mejor de lo que hubiera esperado-admito mirándola a los ojos azules.-, no fue como la primera vez. Tengo tiempo para conocerlo, amarlo y aprovechar lo que tengo aquí antes de todo. El saber que Theo me ama y el hecho que quiera pasar su vida conmigo y mis hijos es mucho que hubiera esperado.-aparto mis ojos de los suyos y continuo guardando libros.- ¿qué opinas tú?-le pregunto.
-Es la primera vez que lo veo feliz, si él es feliz yo también lo soy-murmura esta con una sonrisa que pude notar en su rostro.- ¿cuándo podremos elegir tu vestido de novia?
-Porque mejor no lo diseñas tú-le pido.
-¿Lo dices enserio?-pregunta y comienza a dar saltitos.
-Claro-murmuro al ver que ella también es feliz.
Alguien toco la puerta y ambas nos alarmamos.
-¿Quién es?-pregunte.
-Soy Grant-responde y veo como a Demy se le ilumina el rostro.
-Pasa-murmuro.
Grant entra y me saluda con la mano.
-Hola Demitria-saluda a mi cuñada mientras se acerca a su lado.
Ella le da un beso que toma por sorpresa a mi guarda espalda.
Me siento incomoda por estar en un ambiente cargado iones por esos dos.
-Voy a comprar un café a la cafetería que está delante-anuncio rápidamente.-, ¿desean algo?-pregunto, pero los dos me ignoran.- consigan un cuarto-susurro algo sonrojada.
Salgo de mi oficina y tomo las escaleras para poder borrar aquella imagen de mi cabeza, peor algo me detiene antes de llegar al siguiente piso.
-¿Cómo es posible que en hagas esto magdalena?-le exige saber una voz masculina.
Siento las ganas de huir, pero algo me dé tiene.
La curiosidad humana.
-¿Quién era aquel hombre?-me pregunte a mí misma.
-¿Hacer que Iván?-pregunta con desdén magdalena.
-¿Iván?-pregunte pensativa y comprendí lo obvio.- ¿qué hacía Iván Algarín con Magdalena?
-Casarte con prince sabiendo que el hijo que espera no es tuyo-le dice este con enojo.-ese bebe es mío.
Mi corazón se detuvo y sentí que no volvería a latir.
Magdalena era aquella mujer que tenía a Algarín con mal de amores, ellos habían asistido juntos al carnaval anterior y ellos se veían en secretos de la misma manera que una vez hicimos Kyle y yo.
-No tienes prueba de eso-le dice ella con nerviosismo.
-No tengo prueba, pero con una sola muestra de ADN de tu bebe podre saber si ese bebe es mío.-
-No voy a dejar que le pongas una mano a mi bebe-susurro esta y casi no la pude escuchar.- y tampoco voy a dejar que arruines mi boda.
-Eres una mujer mala-dice este con la voz rota.-, te amo y no notas eso. Solo fui un juego para ti y nada más.
-Ese es el problema que no fuiste nada para mí-le dijo ella con repugnancia.- solo fuiste parte de un plan…
-¿Porque prince y no yo?-le pregunta este.
-Él tiene algo que no tienes tú-le dijo esta con una risa macabra.
-¿Qué es lo que tiene el?-pregunto.
-Dinero, fama, belleza, historia y sobretodo un lugar en el mundo.-le dijo esta con desprecio.-tú no tienes madera para tener todo eso.
-Por eso te embarázate apropósito-dijo este de repente.
-Claro, ¿cómo creías que me quitaría a Carrión del camino?-murmura esta.-, eres más tonto de lo que creía.-Prince esta enamorado de Carrión y no podía permitir que ella me lo quitara, para estar segura que Nicholai cumpliría su palabra deje que la estúpida de Carrión fue la dama de honor.
-Eres un monstruo-le espeto este a ella.
Ella vuelve a reírse.
-Aléjate de mí o lo lamentaras-le advierte y acto seguido escucho una puerta abrirse y unos pasos aproximarse a donde yo estaba.
Mi cerebro reacciono rápidamente y abrí la puerta en el piso que yo estaba. El pasillo estaba desierto y no había nadie que pudiera encontrarme. Camine fingiendo indiferencia al elevador más cercano para recuperarme de todo la información que yo poseía en mi poder.
Tenía que encontrar a Nicholai y contarle la verdad.
Tome mi celular y marque su número, pero no respondió.
-Maldición-gruñí.
Volví a mi oficina para tomar mi bolso y mi chaqueta debido aquel día afuera hacia frio.
Demy ni Grant estaba por esos lares cuando fui a buscar mis cosas.
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Toque varias veces la puerta del apartamento de Nicholai hasta que este me abrió.
-¿Que sucede?-pregunta al ver mi rostro ansioso.
-Magdalena está embarazada de otra persona-le dije al verlo.
-¡Que!-exclama este sin dar crédito lo que yo le decía.
-Todo es una falsa-le digo.
-Antes que sigas hablando entra adentro-me ordena y hago lo que me dice.
El cierra la puerta después que estamos adentro.
Deje mi bolso y mi chaqueta sobre la mesita que había en el vestíbulo.
Me dirigí a la sala.
-¿Que sucede?-pregunta preocupado.
-El hijo de magdalena es de Algarín-digo con histeria.
-¿Cómo puedes decir eso?-pregunta alarmado.
-Yo misma la escuche con mis propios oídos.-le asegure mirándolo a los ojos y le conté lo que escuche en las escaleras.
-MIENTES-me grito.-, no puedes decir que magdalena me engaño cuando estamos a punto de casaron. Que él bebe que me tiene totalmente enorgullecido y lleno de esperanza no es mío. Ellos nunca han tenido nada, Algarín es un hombre demasiado raro para estar con magdalena. Eres una egoísta y una mentirosa sophia…
Solté una cachetada.
-Soy tu amiga y quiero lo mejor para ti-murmuro ofendida y con la mano adolorida.- eres un idiota, ella solo juega contigo por tu dinero…
-Ella no es así, no la conoces. Eres una mujer que no puede ver la felicidad de los demás. Quiero ser feliz con magdalena cueste lo que me cueste, ya perdí a Julieta…
-Y me perdiste a mí-susurre con el corazón roto.-, debí quedarme callada y no decir nada.
-Sophia…-comienza.
-Escúchame-pido sintiendo un dolor en mi pecho.- voy a ir a tu boda, pero después de eso no quiero volver a ser parte de tu vida.
-Sophia entiéndeme-pide enojado acercándose a mi lado.
-No-me aparto de su lado.-, déjame.
Me alejo de su lado y tomo mis cosas.
-Adiós-murmure y me fui dejando algo en ese apartamento.

Mi amor por parís, mi amor por Nicholai prince.

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Se lo dedico aquellos enamorados.... aquellos que dijeron SI y lo dieron todo.

HAPPY V. DAY'S-TARDE LO SE!!
Elenatrix

jueves, 26 de diciembre de 2013

La Mujer Que Quiero Tener "capitulo 18"




El encuentro



Yo nunca había asistido al carnaval, pero había escuchado cosas fascinantes de estas festividades. Todo lucia como si el tiempo hubiera nos hubiera arrastrado a siglos atrás. Las vestimentas, las comidas incluso resultaban medieval.
Todos llevaban máscaras y todo era colorido.
No podía distinguir a nadie por las máscaras y supongo que nadie podría distinguirme.
El cielo estaba despejado y hermoso,  la luna no se hacía presente, pero estaban las estrellas para iluminarnos la noche helada de otoño.
Además de las estrellas para alumbrarnos había unas antorchas que luchaban para mantenerse vivas.
Yo estaba caminando  entre las personas buscando a Nick, pero nadie me resultado parecido.
-¿Cómo estás?-me pregunta Demy al oído.
Me giro y la veo tomando vino.
-Nerviosa-admito.
-Es fácil notarlo-me asegura.- ya mismo lanzaran los fuegos artificiales-me anuncia y miro al cielo.-deje todo listo para cuando tengas que despedirte.
-Gracias-agradezco mirándola a los ojos.- por todo.
-Suerte- me desea y me alejo de su lado.
Camino a la pista  de baile y espero a que llegue el hombre que me quito lo de niña.
En la pista de baile solo había un par de parejas bailando por lo cual me pude situar en el medio de la pista sin romper el baile de alguna pareja.
A lo lejos estaban unos músicos tocando con instrumento medievales una música melodiosa.
Tenía miedo, pero debía ser valiente con todo lo que pretendía hacer con parís. Ya no podía echarme para atrás, debía ser tan valiente como había sido siempre. Yo tenía que luchar por ser feliz y amada. Ya tenía que dejar las mentiras y mi pasado a un lado y actuar con tranquilidad y sinceridad.
-¡Boom!-exploto el primer fuego artificial.
Mire al cielo y solo encontré un de este verde sobre el cielo negro sin luna.
Nadie se acercó a mí y nuevamente hubo otra explosión en el aire.
El cielo se tornó de destellos rojos.
Tal vez se arrepintiendo en el último momento y no quiso verme como tanto había dicho. Yo estaba haciendo el ridículo en creer que el aun deseaba verme.
Era mejor que me fuera al hotel y continuara con el plan B.
-¿Quieres bailar? – me pregunto una voz masculina y conocida en mi oído con el corazón latiéndome porque el fondo tenía miedo de que todo fuera un sueño, pero mi expresión cambio de forma radical al ver que todo era real. Porqué cuando lo vi a parís supe que era la persona que quería ver con el corazón.
Antes de responder me limite a observarlo y sentí que esta conversación ya la habíamos tenido mucho antes.
Que a diferencia de sophia y Nick, ellos seguían siendo en el fondo Julieta y parís.
Los amantes del verano.
Me gire y le mire a los ojos.
Sus ojos eran verdes esmeralda y brillaban bajo la luz de los fuegos artificiales, tenía el cabello castaño, corto y lacio, su cabello tenía un tono dorado como si brillara sin ninguna ayuda del astro rey. Vestía distinto a los otros hombres que asistían a la festividad. Su ropa no era de etiqueta sino medieval de color negro y blanco y para ser sincera parecía verle muy bien a él, ya que su musculatura sobresaltaba de una forma sorprendente y además de su cuerpo capte que tenía una sonrisa tranquila, divertida y sobretodo nervioso. 
La máscara que tenía parís le cubría medio rostro como el fantasma de la ópera.
-¿Qué?-pregunte sorprendida no solo por su belleza de adonis si no porque si dirigía a mí como si aún fuera la chica más hermosa del planeta.
-¿Quieres bailar?-volvió a preguntar con una sonrisa en el rostro.
-¿Con quién?- pregunte mientras que parís mí me asesinaba con su sonrisa y quemaba mis nervios.
El alzo una ceja y su sonrisa se hizo más inquietante.
Mi corazón no se detuvo porque no deseaba dejar de latir con todas las emociones que presionaban contra mi pecho.
El cielo se llenó de otros destellos lo cual no me fije.
-Conmigo obvio- susurro y articulo con claridad cada silaba.- siempre deseare tener el placer de bailar contigo.
Me sonroje y me encogí de hombro.
Me alegra saberlo-le digo mientras coloco mi mano sobre su hombro y el sombre mi cintura, con mi mana izquierda y con su derecha unimos nuestras manos en una conexión irrompible.
Bailamos con elegancia sin decir nada la primera canción.
Cuando terminamos nos retiramos aun lugar más alejado de la música.
Caminamos por la calle con un silencio glacial entre ambos.
-¿Cómo estás?-me pregunto el rompiendo el silencio entre nosotros.
-No me puedo quejar-digo sin darle más soltura y cambio el tema algo radical.- ¿Cómo está tu prometida?
París me mira sorprendido ante mi pregunta.
-Ella está bien-responde secamente.- ¿Cómo sabias que tenía prometida?-pregunta con curiosidad.
Me encojo de hombros.
-Tengo buenos contactos-respondo.- ¿la amas?-le pregunto.
-No-admite.-, jamás lo hice. Solo intentaba seguir el consejo de una amiga.
-¿Cual amiga?-pregunto curiosa.
-Sophia-responde observando mi reacción.
-Ahh-susurro.- ¿la doctora?-le pregunto y asiente.
-Si-dice algo sonrojado.
-¿Qué?-le pregunto curiosa para su sorpresa.- ¿Somos amigos?
El asiente.
-Nunca pensé volver a verte y estar platicando de las dos mujeres que me tienen mi vida de cabeza con la mujer que me empujo a ella-explica y controlo mi impulso de morderme el labio.- no amo a magdalena, pero ella tiene una parte de mi viva dentro de ella. Luego esta sophia…-dice sin concluir la oración.
-Cuéntame de ella-le pido.- ¿Cómo es ella?
-Ella es tan perfecta como tú-admite sonrojado.-, es inteligente, terca, fuerte y toda una guerrera.-dijo y vi algo que solo había visto en el cuándo éramos jóvenes.
-¿Te enamoraste de ella?-le pregunto.
-Julieta-comienza al ver mi mueca de horror.
-Solo me sorprendo saber que la amas, que ames a otra mujer que no sea yo. Me siento culpable por todo lo que ha sucedido en tu vida-susurro.
-Todo lo que sucedió me hizo un hombre-admitió el.-, sin ti todo hubiera sido caos. La amo a las dos, desearía tenerla a los dos, pero no puedo. Ella  jamás me vera con eso ojos y tú no querrás estar conmigo.
-Yo siempre quiero estar contigo-admití y el me tomo de la cintura.
-¿Porque me dejaste?-me pregunto y sin querer me sonrojo.
- porque fui una idiota y tuve los motivos para no volver a tus brazos-susurre y me acerco a su rostro.- ahora te voy a saborear hasta morirme…-Presiono mis labios sobre los de él, mis labios se amordazan a los de él y siendo más seductora que el muerdo su labio inferior.- aunque sea por esta noche.
-Solo esta noche-repite y asiento.- ¿Me dirás la verdad?-pregunta.
-Si-respondo siendo algo insegura en mi respuesta.-, pero no aquí.
-¿Quieres volver a bailar?-pregunta.
-Contigo-murmuro y el me guía a la pista de baile.
Bailamos la siguiente hora y en una ocasión un hombre me pidió que bailara con él. París cedió algo irritado, pero le sonreí para calmarlo.
Después de bailar con el decidí ir a tomar un descanso.
-Voy a tomar un poco de aire-le digo, pero este no me suelta.-no iré a ningún lado… lo prometo. Ve a buscar a magdalena y dile que esta noche no podrás estar a su lado esta noche-dije.
-Claro-dice este caminando lejos de la pista de baile.
Camine a donde estaban los refrigerios y tome una copa de plástico dorada.
Bebí tranquilamente el vino barato de aquella copa, pero antes de terminarla alguien se acercó a mi lado.
-¿Me concede esta pieza de baile?-me pregunta alguien detrás de mí.
Me volteo y todos mis miedos se hacen presente.
Kyle Prince estaba junto a mí, se veía impecable como si nada hubiera pasado en las últimas semanas.
-Disculpe-susurro controlando mi expresión.
-¿Que si me concede este baile?-repite la pregunta.
-No-niego-, yo tengo este baile para otra persona.-digo intentado sonar tranquila.
Kyle me observa detenidamente.
-¿No habíamos visto anteriormente?-pregunto acercando su mano a mi rostro, pero la aparte de un mantazo.
-No me toque-le digo enojada.-, yo no le conozco en absoluto.-digo apartándome de su lado.
-Baila conmigo-pide tomándome forzosamente y guiándome a la pista de baile contra mi voluntad.
-No quiero bailar contigo-digo intentando zafarme de él y buscando con los ojos a parís. Era increíble Kyle no pudiera distinguirme siendo Julieta y parís no pudiera distinguirme como sophia.-suéltame-pido, pero este no me hace caso. Coloca su mano sobre mi cintura y sostiene mi mano izquierda con derecha y comenzamos a bailar.
El baile era forzado e incómodo de mi parte.
-Suéltame-ordeno enojada.
-¿Quién eres?-me pregunta, pero no le respondo.- ¿qué haces con mi hermano?-pregunta y me quedo en silencio mientras damos vueltas en la pista de baile.
-Kyle-llamo parís y fue cuando paramos de dar vueltas.
-Hermanito-saluda sin soltarme.
-Suéltame-pido ya desesperada.
-Kyle suelta a Julieta-ordena enojado y preocupado por la situación.
Los ojos de Kyle se abren por la sorpresa.
-Ella es Julieta-murmura para sí mismo.- es más hermosa de lo que pensaba. Ya veo tu obsesión con ella, si es una joya increíble.-dice mirándome con deseo.- supongo que estamos a mano. Tienes a sophia y yo la tengo a ella…
-Ella no es de tu importancia-murmura.- y sophia es inalcanzable.
-Suéltame-repito y no aguando más. Siento como la adrenalina llenando todo mi cuerpo y mi mano derecha se cierra con toda mi fuerza sin poder evitarlo mi mano golpea su nariz. Como era de esperarse el me soltó para sostener su nariz fracturada.
Corro a los brazos de parís.
-Es una chica difícil-Kyle le dice a parís.-, ya veo por qué te gusta.
-No vuelvas a buscarnos jamás-le advierte furioso.-, si vuelves a tocar sophia te asesino con mis propias manos-prometió  me entremesi.- y si te acercas a Julieta vas a desear no haber nacido.
-No serias capaz, no tienes lo que se necesita para ser asesino-le explica con un brillo maligno en sus ojos.- nos volveremos a ver muñeca y pronto-promete y desaparece antes que podamos decirle otra cosa más.
-¿Estas bien?-pregunta parís mientras me sacaba de la pista de baile.
-Si-murmuro sintiendo un dolor pulsante en la muñeca y en los nudillos.
Me toco la mano derecha y ahogo una mueca.
-Deberíamos ponerle hielo a tu mano-me sugiere parís.
-Luego-digo soportando el dolor.- ¿quieres bailar?-pregunte y el me negó con la cabeza.
-Perdón por que hayas tenido que presenciar una escena desagradable con mi hermano-me consuela.
-No es la primera vez que trato con idiotas-le aseguro y mi mente vuela a un chico llamado Sebastián.
-¿Que deseas hacer?-pregunta preocupado.
-Vamos al hotel-le respondo.
-Vale-murmura y caminamos al hotel donde yo me estaba quedando.
-¿Tu prometida sabes que estás conmigo?-pregunto.
-No-responde-, tampoco se donde ella-explica.
-¿Sophia donde esta?-pregunto con indiferencia.
-Visitando unos parientes-me explica poniendo fin a la conversación por el momento.
Cuando llegamos no estaba en italiano en su lugar había una mujer morena.
-Buenas noches-saluda con cordialidad.
-Deseamos tener la llave de nuestra suite-murmuro.
-¿A quién está reservado la suite?-pregunta mientras buscaba en el ordenador.
-Nicholai Prince-respondo y siento que mi compañero me taladra con la mirada.
-Si-murmura esta- , exacto estas son sus llaves-dice está entregándole una llave a parís.
Este la toma con cierta curiosidad.
Me permite una hoja de papel y un bolígrafo-pido y ella me lo entrego. Me inclino sobre el escritorio y escribo rápidamente.
1.       Fresas
2.      Uvas
3.      2 filetes de pescado a la jardinera
4.      2 estofado de calamares
5.      2 botellas de champan
6.      Chocolate derretido
7.      Panecillos con ajo
8.     Ensalada cesar
9.      Ensalada de frutas
10.  Vino tinto del 1993
11.   Pétalos de rosas blanca, rojas y amarilla sobre la cama, en la tina y en el suelo.
12.   La tina sea preparada.
13.  Velas aromáticas
14.  Fósforos

Le entregue la nota a morena.
-Deseo que todo esté listo cuando vayamos a la habitación, les concederé una hora-le susurro a la chica.- estaremos en el bar-le anuncio y toma a parís guiándolo al bar.
-¿Porque vamos a bar?-pregunto.
El bar estaba vacío para mi gusto, la mayoría de las personas debían estar celebrando en las calles.
-A esperar y a platicar, porque supongo que tienes miles de preguntas que hacerme-le digo y nos sentamos en la barra.
-¿Que deseas princesa?-pregunta el cantinero.
-Una soda-respondo, necesitaba estar lucida para esta conversación.-, para mi enamorado un wiski en la roca.-señalo a parís.
-Claro-responde con una sonrisa.
-Enamorado-repite sarcásticamente.
-Creído-le digo y reímos divertidamente.
Nos entregan nuestras bebidas y parís dispara la primera pregunta.
-¿Que has hecho de tu vida?-me pregunta.-, se sincera.
Suspiro
-He viajado a muchos lugares, obtuve un doctorado en medicina y vivo una vida aceptable para mi suerte-murmuro.
-¿Medicina?-pregunta curioso.- ¿tu mundo no se definía escribir y ser periodista?-pregunta.
-Ese era mi sueño, pero todo cambio cuando….-no termine y comencé a beber mi soda.
-¿Qué fue lo que te detuvo?-pregunto curioso.
-Una nueva vida-respondí sin mirarlo a los ojos.
-Explícate-ordeno y escuche algo romperse.
Trague hondo y pensé que todavía no podía decirle la verdad.
El cantinero volvió a nuestro sitio.
-¿Sucede algo princesa?-me pregunta a observar la expresión de parís.
-Otro trago a mi enamorado que tiene una mano muy fuerte-murmure.
-Claro, pero si tiene problema con su enamorado-me dice enfatizando la palabra “enamorado”.
-Gracias, pero estamos bien-le aseguro y ente se lleva el bazo roto.
Vuelve limpia la barra y para después entregarle un nuevo trago a parís.
-Gracias-agradecí y el cantinero se fue atender a un nuevo cliente.
-¿Me puedes decir que te sucedió?-pregunta cuando ve que el cantinero no puede escucharnos.
-No te puedo contar esto ahora-murmuro.-, es muy privado y doloroso. Siguiente respuesta.
-¿Te has enamorado?-pregunta.
-El único hombre que me enamoro antes que tu fue romeo, pero cuando apareciste creí que te hacía daño, pero cuando me aleje de ti. Comprendí que te amaba con todo el corazón y viví con ese dolor por toda mi vida hasta a hora.
-¿Que sucedió ahora?-pregunte
-Alguien pudo enamorarme a pesar de mi pasado y a pesar de mis sentimientos hacia ti-le explico y bebo todo lo que queda de mi soda.- estoy enamorada de dos hombres y del cual debo elegir.-murmure.
París se tomó ese trago y pidió otro antes de formular la siguiente pregunta.
-¿Dónde has vivido en los últimos años?-pregunta.
-En Europa-respondí.-durante los últimos 10 años estuve aquí.
-¿Cómo te llevas con tus amigas?-pregunta.
-Cary y Chary están bien, tienen la vida que no tuve y en ocasiones platico con ellas. A pesar de la distancia mantuve con tacto con algunos de mis amigos, pero no con todos.
-¿Cómo te va con romeo?-pregunta seriamente.
-Romeo es felizmente divorciado y padre ejemplar de una chiquilla hermosa. Hablamos cuando tenemos la ocasión y ha sido un buen conmigo especialmente cuando papa murió…
-No sabía que tu padre había muerto-admite.
-Fue muy difícil para mí, pero con ayuda de mis amigos pude superar la muerte de mi padre. Mama se siente mejor al saber que mi padre no sufrió en su muerte y está totalmente tranquila por mí.
-¿Desea algo más?-pregunta el cantinero acercándose a nosotros nuevamente.
-Más soda-pido y este me sirve más soda en mi baso vacío.
-¿Qué piensas hacer?-pregunta parís quitándose la máscara.
Su rostro era tan hermoso como siempre y eso provocó que mi corazón saltara de alegría y felicidad.
-Aun no lo sé-admito.-, solo quiero que transcurra esta noche como debe ser-explico y parís me toma las manos.
Mi corazón comienza a latir con violencia y propia independencia.
Toda la sangre sube a mis mejillas.
-Extrañaba eso-admite.-, amo cuando te sonrojas y te muestras intimidada por mí. Incluso puedo sentir como tu piel se eriza deseosa de que yo la posea es algo que anhelaba volver a sentir.
-Yo también-admito.
-¿has tenido muchos amantes?-pregunta y asiento.
-Ninguno pudo hacerme sentir mujer como tú-murmuro y tomo un sorbo largo de mi soda.
-Porque tú no amabas a tus amantes como me amas a mí-explica orgulloso.
-Eso pensé-susurre.
-¿Cómo fue que pudiste desaparecer tan fácilmente?-pregunta nuevamente.
-Deberías preguntarle a tu prima-le digo.
-¿Isabella?-pregunta sin comprender.
-Ella sabe cómo fue que lo hice, fue la que me impulso a tomar esta decisión y cuando te necesitaba volví a contactarte ella me dijo lo suficiente para alejarme de ti y jamás volver.-explique.- no sabes las cosas que hice porque fueras feliz sin mí. Sufrí y nunca volví hacer la misma…
-Señores-nos llama la morena del vestíbulo.
-¿Si?-pregunto.
-La habitación esta lista-anuncia y se retira.
-Cantinero- anuncio y él se me acerca con una sonrisa.-podría cargar esto a mi cuenta.-pido y este asiente.-vamos-ordeno a parís tomándole la mano.
-¿Esto no te cuerda a tu graduación?-pregunta y me encojo de hombro.
Nos dirigimos a tomar el ascensor y mis pensamientos mi llevan al pasado.
Salimos de ese lugar sin mirar atrás y fuimos a una habitación lujosa.
Me morí de la vergüenza cuando vi la cama de la habitación.
Mi conciencia sabia una cosa que yo ignoraba.
Sabía que me había metido en problema del cual no tendría escapatoria.
Deje en una mesa mi bolso, me mantuve de pie y alejada de la cama, mientras que Paris se mantenía de pie.
-¿Qué edad tienes? Pregunte con curiosidad.
-16 años -respondió mientras se quitaba la chaqueta y la dejaba en la cama.
Mis ojos se abrieron sorprendidos y Paris lo noto.
-Sorpréndete- inquirió Paris.
-Si- murmure.
Me sonrió.
-¿Estas mejor?- me pregunto Paris y se aflojo la corbata del cual tenía un nudo perfecto.
-No lo sé -. Respondí sintiéndome fatal al recordar lo sucedido.

-Hay veces que el pasado se puede olvidar, pero no pueden olvidar las heridas marcadas en el corazón-. Susurro Paris.
-Aja- murmure y después suspire.
-A demás yo no quiero verte así- dijo y se acero hacia mí- sonríe- me ordeno.
Le sonreí involuntariamente.
El me observo por un segundo sosteniéndome la mirada, se acercó más de lo hubiera hecho un desconocido y por un segundo vacilo, vacilo de la manera que Romeo nunca hubiera vacilado. París vacilo de una manera extraña como si deseara hacer una cosa que no estuviera permitido ni fuera caballeroso.
 Todavía sosteniendo mi mirada se acercó a mí y presiono sus labios sobre los míos, sentí la emoción y la lujuria en sus labios rosados. Al principio no supe de forma cierta que ocurría, pero cuando mi mente proceso lo que estaba ocurriendo, mi cuerpo estaba actuando contra mi mente y mi conciencia.
Rodee mis brazo alrededor de su cuello y seguí besándolo con la misma pasión que nunca había demostrado. Sentí como sus manos se recorrían mi cuello, mis hombros y se detenían en mi espalda, pero sus manos no se apartaron de mi espalda, sentí como desataba el lazo que tenía en la espalada. Aunque estuviera besándolo no sabía que ocurría luego, sin detenerme deje que su lengua entrara a mi boca y jugara con mi lengua sin importar lo que en mi mente pasara. Aunque mi mente y conciencia estuviera fuera de control, aunque mi cuerpo estuviera actuando de una forma inaceptable no evito que mis oídos escuchara el sonido de la bragueta de mí vestido deslizarse hasta su punto de inicio. El vestido se deslizo sobre mi cuerpo y cayó al suelo, un aire frio recorrió mi cuerpo.
Me aparte de París bruscamente.
Sin contenerme comencé a respirar frenéticamente.
-Lo siento-. Se disculpó Paris.
Lo mire por un segundo y volví acercarme sin importarme nada más.
-Al carajo- masculle.
Me acerque a él, cerré los ojos en el instante que presionaba mis labios sobre los suyos. Ciegamente deslice mis manos sobre la corbata, la desate completamente y deje cayera al suelo. No solo mis manos se movían, las manos de Paris acariciaba todo mi cuerpo desde la parte más sensible a la más tensa.  París dejo de besarme en los labios y comenzó a besarme en el cuello y en los hombros dejando un cosquilleo sobre la piel. Yo estaba semis desnuda frente a un chico que desconocía, ningún hombre me había visto en ropa interior.
Abrí los ojos y me concentre en París y no en mí.
 Mis dedos temblorosos por la emoción desabrocharon cada botón de su camiseta hasta dejar al aire libre su mi pecho y abdomen al descubierto. Paris dejo de basarme, amablemente se apartó de mí y se quitó su camiseta del cual toco suavemente el suelo. Aproveche esa milésima de segundos para tomar aire puro por la boca, sin apartar mis ojos del él.
 Paris parecía muy emocionado como yo, rápidamente me tomo en su brazo después que su camiseta cayera al suelo, después me cargo como una bebe y me llevo a la cama. Mis ojos no se habían apartado de él, pero aun cuando el desprevenidamente me tomo de esa forma mi corazón salto chocando contra mis costillas de emoción. La sangre corría rápidamente por todo mi ser con más fuerza y energía, todo en mi cuerpo se aceleraba como el motor de un auto.
Mi cuerpo se estremeció cuando toco la tela suave y acolchonada de la cama, Paris me acostó en la cama con delicadeza como si yo fuera frágil y delicada. Amablemente él se apartó de mí y sin apartar mis ojos  de París vi como acariciaba mis tobillos, desataba el nudo de los listones de seda y me quitaba los tacones con cuidado y concentración. Luego de quitarme los tacones y dejarlos en el suelo. Comenzó a besar mis tobillos y siguió besando cada parte de mi cuerpo hasta llegar a la meta. Mis labios. Mis labios temblaban de emoción, pero no se comparaba con mi corazón quien palpitaba rápidamente.
El silencio era interrumpido por nuestros latidos ya que su corazón latía de la misma manera que lo hacia mi corazón.
Él estaba acostado sobre mí, besándome con lujuria y suavidad. En sus besos olvide el temor, el dolor y quizás pude querer a Paris después que me entregue a él y no a Romeo como una vez quise hacer.
Una luz dorada quemaba mi rostro.
Abrí los ojos.
A mis ojos le costaron varios segundos adaptarse a la luz de la lámpara, note que la luz provenía de una lámpara de plata. Recorrí con mis ojos la habitación y supe que no era mi habitación, pero como había llegado ahí. Los recuerdos inundaron mi mente rápidamente y recode todo. Una corriente helada recorrió por mi cuerpo y supe que estaba desnuda en la cama. Lentamente me incorpore y sentí la mano de Paris agarrar mi brazo derecho.
-¿a dónde vas?- pregunto con vergüenza en su voz.
Me voltee y lo vi claramente, sus ojos parecían dolidos y sufridos, pero mi conciencia no entendía aquel sentimiento.
-No lo sé-. Susurre.
Mi voz sonaba distinta y rara.
-Quédate- imploro.
Me quede callada sin saber qué hacer y mis ojos se captaron el sentimiento del dolor y vergüenza.
-Perdóname, no debí comportarme de esa forma soy un idiota…- Paris comenzó hablar.
-No digas esos- le interrumpí-. Tú no eres un idiota, yo debí detenerme, quizás alejarme o poner un alto-suspire-. Yo soy la culpable-. Murmure.
-Me odiare a mí mismo si te hice daño…- comenzó a decir.
- Tu nunca podrías causarme el dolor que ya me han hecho- .le asegure con sinceridad, sentí una lagrima de perla recorrer mi mejilla y Paris la detuvo antes de llegar a mis labio.
-Perdóname-imploro.
-No- dije.
-¿Porque?- pregunto confundido.
-No hay nada que perdonar ya que la culpa no es de nadie- le explique.
El suspiro con tranquilidad.
-¿Qué hora es? –pregunte con nerviosismo.
-Apenas ha terminado el atardecer-. Susurro y me volví acostar en la cama.
-Vaya – me limite a decir sorprendida de lo mucho había dormido.
Mis ojos seguían fijos en su rostro, aunque yo me mantenía alejada de su cuerpo desnudo. Sin embargo no era por miedo si no por vergüenza.
-Sabes una cosa- comenzó y parecía avergonzado.- que a pesar de todo quisiera estar contigo.-susurro Paris sin apartar los ojos de mi rostro.
-¿Por qué?- pregunte sin entender sus palabras.
-Siento algo por ti- .respondió Paris.
-¿Qué es?- demande.
-Amor-respondió.
No quería ser cruel ni malévola así que soporte la risa.
-Apenas me conoces- le dije y por un segundo sentí lastima por París.
-Sé cómo te llamas-. Susurro tranquilamente.
-No es mi nombre verdadero-. Replique.
-Lo sé- me contesto con toda naturalidad.
-¿De qué sirve eso?- pregunte sin comprender.
-Mucho- se limitó a contestar.
Me encogí de hombro si tener que decir.
 Paris se acercó a mí y tomo mi rostro con sus manos tibias. Su aliento me quemaba el rostro con más fervor que antes y París murmuro con suavidad:
-Sé que no me amas, pero con un poco de esfuerzo y tiempo a prenderas a sentir lo mismo que siento yo por ti-. Me aseguro con una promesa.
-¿Tú crees?- pregunte sin pensar en las palabras.
-Si -dijo y me sonrió.
-¿Que te hace pensar eso?- exigí saber.
-Tengo el tiempo del mundo y una vida entera para curar las heridas que tiene tu corazón, yo tengo el optimismo de que conmigo podrás olvidar a ese ser que ha roto tu corazón.
Trague hondo ya que recordé la pesadilla con dolor y espanto.
-¿Quieres intentarlo?-pregunto Paris con educación.
Me tome mi tiempo para contestar esa pregunta.
Porque me importaba Romeo si ya el no sería para mi si no para Rosalinda. Yo tenía el derecho de vivir y ser feliz, pero si el destino me puso a Paris en el camino que manera para saber que la suerte seguía estando de mi lado. Paris parecía agradable, inteligente, atento y caballeroso, se podría contar su bella deslumbrante. Ya mi corazón estaba roto y Paris era el cardiólogo que el destino me había encomendado para que curara mi corazón roto y desnutrió por falta de amor y cariño.
Sabiendo cual era la respuesta me acerque a Paris y presione mis labios con suavidad en sus labios. Me aparte con normalidad y el soltó sus manos de mi rostro y me rodeo con su brazos fuerte y llenos de calor.
-Gracias- susurro agradecido por mi beso.
-Gracias a ti- le susurre y cerré los ojos conteniendo las lágrimas.
Había unas cosas terrible y las podría en numerar con facilidad, pero los más cruel que había hecho era hacer que un chico tuviera ilusiones conmigo y por primera vez acepte renunciar a Romeo y a humillarme ante el locamente como sin dudad cualquier chica se atrevería hacer.
 -¿Te tienes que ir? -pregunto Paris.
-Si -dije abriendo los ojos.
-No quiero…- comenzó a protestar.
-Si no llego a casa mis padres se preocuparan mucho y formara un paro nacional-. Le explique y él me soltó.
-¿Puedo llevarte a tu casa?- pregunto cuándo se incorporaba.
-Supongo que sí-.respondí.
Me incorpore rápidamente y la sabana se deslizo sobre mi piel hasta caer al suelo, mis ojos capotaron una mancha de un tono rubí en la sabana.
-¡Oh por dios!- exclame al ver la sangre.
-¿Qué ocurre?- pregunto preocupado Paris.
Tome la sabana del suelo y se la mostré.
-Esta es la mejor forma para recordar como perdí mi virginidad-. Susurre y Paris me escucho.
-Tú eras virgen.-susurro.
-Si- dije sonrojada por el tono de su voz- esta fue mi primera vez- le explique.
-Oh-se limitó a decir.
-Además no importa, todavía sigo siendo una virgo-. Dije intentando ser graciosa.
El comprendió mi chiste y soltó una carcajada apagada.
-Al menos yo sigo siendo un tauro-. Se limitó a decir y me sonroje.
Romeo y París eran tauro.
-Paris no te molesta si me baño-.le pregunte ya que me sentía sucia y extraña debido a la sangre y el sudor.
 -Si- dijo. Se levantó de la cama y se puso uno pantaloncillo que había en el suelo.
Su cuerpo volvió a impactarme de una forma dura y penetrante, no podía negar que Paris era muy guapo. En mi ser sentí las ganas de besarlo y volver a estar en eso brazos grandes y protectores. Me dio la  espalda por un segundo y pude ver los arañazos ensangrentados que tenía en la espalda.
-París-susurre sonrojada.
-Si- se voltio y me sonrió y sin contenerse me mostro los surcos pequeños en sus mejillas.
-Tienes sangre en la espalda-. Susurre sin comprender como se había hecho esa herida notable.
-La próxima vez, contarte las uñas-. Me aconsejo.
Me ruborice ya que yo fui quien le hizo daño.
-Ups-balbuce y París comenzó a reír a carcajada. -, no fue mi intención hacerte daño, es que no sabía a qué aferrarme.
-Ah-dijo y volvió a reír.
Suspire y me mordí el labio.
Paris me escucho y se voltio a verme, sus ojos se volvieron frustrado al ver mi rostro sin comprender nada.
-¿Qué?- pregunto.
Me encogí de hombro y me puse de pies, rápidamente me enrede la sabana alrededor de mi cuerpo intentando ocultar esas partes que nunca quise que un hombre viera de mí. Camine al baño  con tropezones gracias a mis nervios y falta de reflejos, sin contar que me sentía agotada. El baño fue muy tranquilizador, pero no evito que derramara lágrimas. Ya fuera de la ducha me prometía a mí misma que no lloraría frente a Paris. Me puse una bata de baño y salí del baño en busca de mi ropa. Cuando entre Paris estaba a costado en la cama con la vista fija en el techo, me sentí preocupada por la expresión de su rostro. Me acosté a su lado y fije mi vista al techo.
-¿Está bien?- pregunto nuevamente.
-Si- mentí.
-¿En qué piensas?- pregunto sin ver mi rostro.
Me mordí el labio.
-Pienso en muchas cosas-. Respondí
-Ummmmmm-murmuro.
Me quede cayada esperando un comentario de su parte.
-Les agradare a tus padres-pregunto.
-Claro-me me mordí el labio-, pero debemos ser un poco cuidadoso.
-Si- susurro Paris.
 -Es mejor esperar una o dos semanas y en esas semanas hablare de ti lo suficiente, que cuando vengas a mi casa mis padres no estén sorprendidos e incrédulos-.explique siendo un poco optimista.
-Suena bien-. Coincidió.
 -¿Dónde vives?-pregunte.
-París-
-¿Cómo aprendiste hablar español?-pregunte sin escuchar su asentó europeo.
-Mi madre tiene sangre caribeña correándole por las venas y ella me enseño hablar correctamente el español-. Explico Paris.
 -¿Dónde está tu prima?-pregunte.
-Isabella está con unos amigos- explico-, ella es muy inmadura en el sentido que no hace lo correcto...
-Pero tienes que volver, no se quedaran para siempre en este lugar- lo interrumpí.
-Mis padres están de viaje y ya termine la escuela-. Me explico.
-Oh-
Paris se incorporó y mi miro fijamente.
-Te prometo que funcionara-. Me volvió a prometer y le sonreí para infúndale valor.
-Sé que me odiaras- comente con naturalidad.
-Jamás-negó este y yo no dije nada más.
-Julieta-me llamo parís cuando  el ascensor se abrió delante de nosotros.- ¿estás bien?-pregunta preocupado.
-Sí, es que estaba recordando nuestra primera vez-explico y entramos al ascensor.-, éramos unos mocosos tontos y mira lo que nos marcó aquella vez.
-Para mí fue el cambio de todo y no me arrepiento de nada-me suelta de sopetón y marca nuestro piso.
-Yo tampoco-murmuro.-, mi primera vez fue perfecta junto a ti, fuiste gentil a pesar del dolor y es uno de los mejores recuerdos que tengo de nosotros. Me demostraste amor y pasión como nadie había hecho. Tu amor fue el que me hizo sentir algo hermoso que duro poco tiempo.-explique y el ascensor nos dejó en nuestro piso.
Fuimos a nuestra suite y podía sentir mi corazón latir con violencia.
-Era ahora o nunca-me dijo mi vocecilla en mi cabeza.
París abrió la habitación y me dejo entra primero.
-Wow-la exclamación salió de mis labios.
La habitación era más pequeña que la suite que yo compartía con Demitria. Tenía una cama matrimonial con un corazón de rosas rojas, al pie de la cama había un camino que iba directamente al baño y otro camino había hacia el comedor. En el comedor había la cena que yo había pedido, junto a la cama había una bandeja de entremeses que yo había pedido para los dos.
-Es increíble-murmura parís cerrando la puerta en nuestra espalda y noto que no tiene su máscara.
-Creo que si-murmuro- cenamos-le indico señalando la mesa.
-Claro-dice y saca la silla para permitirme sentarme primero que él.
-Gracias-agradezco mientras coloco la servilleta sobre mi falda.
-Tiene un buen olor-me comunica mientras se sienta a mi lado.
Ambos abrimos el primer platillo y dejamos que olor nos invadiera.
El estofado era delicioso para mi paladar,  luego seguimos con la ensaladas aunque yo comí la de fruta y parís la ensalada cesar. Cuando llego al pescado ambos ya estábamos suficientemente lleno por el momento.
Para ese momento el vestido ya me molestaba lo suficiente para querer quitarlo.
-¿Estas bien?-pregunta parís mientras me quito el antifaz.
-No, el vestido me molesta lo suficiente-respondo poniéndome de pie.
-¿Deseas que te ayude a quitártelo?-pregunta y lo miro a los ojos sorprendida.
-Si-susurro, él se pone de pie y se acerca a mi lado.
París se pone detrás de mí y siento como su respiración quema mi piel. Sus manos tocan mis hombros, recogen parte de mi espalda hasta el vestido. Desata el lazo liberando algo de presión en mi espalda, siento como lentamente desata los cordones que atan a mi vestido hasta dejar que este caiga libremente al suelo.
Sus manos me toman con fuerza por la cintura acercándome a su cuerpo.
Siento lo tieso, lo agitado que esta su respiración y lo duro que se siente su miembro de bajo de esas capas de telas.
-Quiero hacerte el amor-me susurra y me toma en sus brazos llevándome a la cama.
-Yo también-admito con los ojos fijos en su rostro.
-¿Puedo hacerte el amor?-pregunta como si temiera hacer algo que me pudiera lastimar.
-Si-respondo sintiendo como me temblaba el cuerpo.
París me pone en la cama como una vez hizo en el pasado. El retiro la bandeja de estremecer poniéndola sobre la mesa del comedor.
Cuando volvió a mi lado no dejaba de mirarme con lujuria.
Intente incorporarme para quitarme lo zapatos, pero él no me lo permitió.
-No-ordena seriamente.-quiero hacerlo a mi manera.-dice y me vuelvo a costar boca arriba. París me empieza a quitar los zapatos con seducción insaciable, cuando ya no los tengo me besa los pies y muerde mis dedos provocando cosquillas y haciéndome reír. Continua besando cada parte de mi ser, pero se detiene para quitarme las medias blancas.- hueles delicioso.-me comunica y me sonrojo. Ese hombre provocaba que todo mi cuerpo se relajara sin tener que tocar mi centro y era tan solo el comienzo. París siguió tocándome mis piernas, mordiendo mis muslos y provocando gemidos de placer de mi parte.-túmbate boca abajo-ordena y yo obedezco. El comienza a tocarme los hombros, el cuello y la parte superior de la espalda con agresividad haciendo que me dieran escalofríos de placer.-quédate quieta-pide y puedo apostar que este posee una sonrisa en el rostro.
Todo eso resultaba mejor de lo que había pensado y no quería que terminara por ahora.
París desato mi corsé dejándome solo con una diminuta braga.
-Eres hermosa-me dijo cuándo me volví a poner boca arriba.
Noto que parís ya se había comenzado a quitar la ropa, solo tenía pantanosillos negro.
-Bésame-pido totalmente excitada por todo lo que él me hacía sentir.
No escucho respuesta, solo sé que el abre mis piernas y se coloca entre ellas. Comienza a besarme los senos, chuparlos y mordisquearlos con cariño hasta hacerme gritar de placer, para luego subir a mi cuello y besarlo y morderlo una y otra vez.
-¿Me deseas?-me pregunta en el oído y al mismo tiempo haciéndome sentir su pene en pierna.
-SI-grito desesperada.
Él sonríe al escucharme tormentosa y es cuando me besa en los labios como si fuera la primera vez que tocara esos labios rojos.
-Aun no lo hemos hecho-me recuerda.
-Solo hazlo-suplico.
-¿Qué quieres que hagas?-pregunta poniéndose de pie.
-Quítame las bragas-le ordeno con la respiración agitada.
El baja hacia mis bragas y las quitas lentamente haciéndome estremecerme con nerviosismo.
-Entra en mí-suplico, pero él no me caso.
-No-me dice cuando tira las bragas al suelo.
-¿Que vas hacer?-pregunto, pero él no me responde y hace lo menos que yo esperaba de su parte.
Su lengua toca mi punto débil haciéndome gritar con toda la fuerza de mis pulmones, el saborea mi humedad y recorre con su lengua escurridiza haciendo que los músculos se contravengan de placer. Siento su respiración contra mi clítoris y una que otra mordida que me ofrece sorprendentemente.
Mis manos se detienen en su cabello y lo sostengo con fuerza como si mi orgasmo dependiera de ello.
Él se incorpora un poco para que lo pueda ver.
-Sabes rico-me dice y siento como introduce dos dedos en mi interior.-te siento muy estrecha-dice fascinado y mueve sus dedos con fuerza.
-No-grito sintiendo un dolor, pero ese dolor va de la mano de ese orgasmo que me lleva a al maldito universo.
Todo mi cuerpo se tensa y rápidamente siento una felicidad y sensación de liberación que inunda a todo mi cuerpo, pero solo dura unos segundos y es cuando mi cuerpo reacción buscando oxígeno.
Respiro sofocadamente buscando aire y veo a parís con una sonrisa sobre mi vientre observándome.
-¿Te gusto?-pregunta y yo lo tomo del cabello atrayéndolo a mi rostro. Cuando nuestras narices se tocan y siento el peso de cuerpo sobre el mío beso sus labio impregnado de mi propio ser.
-Si-admito y continuo besándolo hasta terminar de saciarme de el por completo, pero nunca veía fin.-Vamos a bañarnos-le pido cuando siento un sudor corriendo de mi frente.
-Me parece una grandiosa idea-coincide parís y se pone de pie, pero antes de yo poder incorporarme por mi propias fuerza el me sostiene sobre sus hombros.
-Linda vista-murmuro y le doy una nalgada amistosa.
-Disfrútalo porque después será muy tarde-me dice con picardía.
-Ahora es mi turno-le digo cuando me pone en el suelo delante de la tina.
La tina estaba preparada con espumas y tenía un camino de rosas delante de este. Habían muchas velas por donde todo el baño y una caja de fosforo sobre el tocador.
-¿Que tienes planeado?-pregunta con picardía.
-La curiosidad mato al gato-le recuerdo y él se ríe.
-Supongo que murió sabiendo más que el sabio-me dice mientras se quita el pantaloncillo y deja toda a la vista.- ¿te gusta lo que ves?-pregunta.
-Te dejare con la duda-le digo mordiéndome el labio.
-Amargada-me dice y le saco la lengua
-Ya regreso-le digo- empieza a encender las velas-le digo antes de ir.
Fui a la habitación y apague las luces que estaban encendidas en la habitación.
Me quite la peluca, la guarde en uno de los cajones, solté mi cabello y deje que callera sobre mis hombros. Rebusque en uno de los cajones un estuche negro del cual estaba escondido por parte de Demy. Lo abrí y encontré una jeringuilla con sedantes para dormir a parís luego de soltarle la verdad.
Lo guarde sobre la mesita de manera que lo tuviera disponible a la hora de actuar.
Volví al baño.
Todo estaba oscuro excepto por una que otra vela encendida.
París estaba en la tina esperándome.
-Hola-me saluda como si nunca me hubiera visto en años.
-Hola-saludo y me meto a la tina lentamente mirando a los ojos.
El agua estaba tibia y el olor a vainilla inundaba el ambiente.
-¿Te soltaste el cabello?-pregunta mientras me sentaba delante de él y cruzaba mis piernas alrededor de cintura.
-Te atrape-le digo riéndome mientras lo abrazaba.
-Te amo-me dice y me tenso.
-Yo…-comienzo pero las palabras no me salen y comienzo a besarlo con desesperación para que comprenda mis sentimientos. En ocasiones las palabras no podían decir lo que uno siente, pero los besos hablan con el corazón. En ese momento mis labios decía lo que las vocales y los consonantes no podrían definir con toda determinación.
En menos de lo que podía contar sentí su erección creciendo entre nosotros.
-Creo que es mi turno-le digo y me incorporo para luego dejar que él se entierre dentro de mí lentamente abriendo mi ser con dolor.
-Ahh-gimo por el dolor que crece dentro de mí que me invade por una sensación placentera.
Siento como su pene se adhiere en mi interior, llenándome de calor y provocando que mi vientre se contraiga involuntariamente.
-¡Dios!-exclama con los ojos cerrados.-Es mejor que todo lo que he saboreado esta noche…
-Shhh-lo detengo mordiendo su labio inferior.-déjate llevar-le ordeno y comienzo a moverme lentamente, pero mis movimientos se hacen errático  y rápidos.- no pienses, solo hazlo.-El agua salpicaba el suelo por nuestros movimientos. Nuestras manos recorrían todo lo que fuera piel y carne y nuestros labios callaban los gritos que se querían escapar de nuestros labios.
-No pares-suplica parís más de una ocasión cuando nuestros labios no estaban unidos.
-No quiero parar-grito y sin querer el me lleva al paraíso.-ahhhhhh….
Sin contenerse parís se une a mí al cielo.
Deje caer mi cabeza sobre su hombro intentando respirar con normalidad.
-Eso fue increíble-murmura en mi cuello.
-No tienes idea-coincido sintiendo el musculo de la pierna contraída.
-No se suponía que teníamos que bañarnos-me recuerda parís y rio con dulzura.
-Tal vez-digo desenroscando mi amare.
 Me incorporo sintiendo como el sale de mi interior. Me  pongo de pie y salgo de la tina mojando el suelo más de lo que estaba. Tomo una esponja del tocador y vuelco a sentarme delante de parís, pero esta vez dándole la espalda.-ayúdame a bañarme-le digo entregándole la espalda.
-Será un placer-dice y comienza a frotar la esponja en mi espalda con suavidad.
Los siguientes minutos la pasamos bañándonos, bebiendo champan y dándonos todo el amor que podíamos dar y recibir. Ya cuando salimos de la bañera ya había sido suya una vez más.
Volvimos a la cama envueltos de una toalla y sintiéndonos hambrientos de comida.
París tomo la bandeja de entremeses y se sentó a mi lado.
-Mmmm-gruño aromándome con las sabanas sin importarme que estaba arrojando pétalos por todo el suelo.
-¿Quieres?-pregunta y asiento mientras él me facilita una fresa en mis labios.
Comemos y bebemos vino en silencio y sentí que era el momento para hablar.
Cuando las frutas dejaron de existir parís y yo no acobijamos de bajo de las sabanas desnudas.
-¿Que te sucede?-pregunta tranquilamente.
-Tenemos que hablar-le digo.
-Supongo que si-coincide.-, podrías decirme ¿qué fue lo que hizo que cambiaras de decisión? ¿Qué significa una vida nueva?
-Tal vez por lo que te vaya a rebelar me odies como tantas veces te dije…
-No te voy a odiar-me interrumpe.
-Cuando vine a Europa me hospede en un hotel modesto del cual me acobijo en mi nuevo mundo.-comenzó a explicar.-, en el hotel me relacione con los dueños y tuve una relación con el hijo de los dueños.-siento como parís se tensa.- él se volvió mi confidente y mi único amigo al igual que yo el suyo. Tanto que con el tiempo me confeso su homosexualidad, pero aun así sentía te necesitaba con desesperación. Fui tan tonta para no notar lo que sucedía a mí alrededor y la única que lo noto fue Violeta. La madre de Jonathan noto mis cambios y me confronto. Fue cuando note lo que me sucedía…
-¿Que fue?-pregunta preocupado.
-Yo… yo estaba embarazada-confesé de sopetón.- y tú eras el padre.
-¿Era?-pregunta.
-Luego de saber de mi estado, te llame pero Isabella no me permitió hablar contigo. Decidí actuar por mi cuenta ya que tenía miedo de lo que estaba sucediendo. Sucedió lo que meno esperaba, Jonathan se enfrentó a su madre por mí y decidió casarse conmigo para darle un apellido al ser que crecía dentro de mí. Todo estaba bien entre nosotros, pero mi salud empeoraba y mi embarazo se volvió de alto riesgo. Antes de terminar al gestación tuve una hemorragia, los médicos no sabían a quién salvar y dejaron que Jonathan tomara la decisión del cual fue salvarme a mí. El saber que mi hijo había muerto fue algo que no pude soportar, porque a pesar de todo. Yo te amaba y ame luego de eso. Ahora mismo te amo y no tienes idea de lo que sufrido por tu ausencia.  Jamás volví hacer feliz porque no pude ver a mi hijo crecer, él era la prueba de lo que sentía yo por ti…-explique en susurro y parís me abrazo con fuerza.
-Yo no podría vivir sabiendo que tú habías muerto y me siento fatal por no haber estado ahí, cuidándolos a los dos. Nunca lo conocí, pero ahora que sé que existió esa criatura dentro de ti siento tanto amor como padre.-dice y siento algo caliente correr en mi cuello.
Lagrimas
-Te amo-admito y el me estrecha en sus brazos.
-Te amo más que mi propia vida-me asegura.
-Espero que un día me perdones por haberte mentido, pero todo lo hice porque mi felicidad estaba inferior ante la tuya y ahora que sé que tu destino esta junto a magdalena y la criatura de ambos. Esta será la última noche que puedas tenerme en tus brazos…
París no dejo que terminara y antes de seguir con palabras hicimos el amor dos veces después. Cuando terminamos de entregarnos al uno al otro parís se quedó dormido a mi lado y proseguí con el plan.
Salí de la cama, apile todas mis cosas en silencio mientras utilizaba todos mis sentidos en parís y para estar segura drogue a parís para que no pudiera impedir mi escape.
Deje sobre la mesita de noche una nota para parís y mi antifaz sobre este.
Tome el teléfono de la habitación y llame a Demitria.
-Hola-dice esta con una risita.
-Ya termine-le digo sin darle detalles.
-Iremos a la habitación a limpiar tu desastre.-me dice y cuelgo.
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Después de recoger la habitación con un grupo de limpieza contratado por Demy y dejar a parís durmiendo como un bebe, Demitria y yo no fuimos a otro hotel a pasar la noche.
Demitria no me pregunto sobre mi encuentro con parís y no tenía ánimos para hablar de ello. Durante la noche no dormir y deje que los pensamientos me dominaran por completo hasta el amanecer.
Cuando el sol salió me arregle apropiadamente y tome mi maleta y mi bolso para luego ir me a la estación de tren, pero antes de partir le deje una nota Demitria.
Hola,
Estoy bien, salí de la cuidad vuelvo pronto.
Pd: no te preocupes
S.
Necesitaba despedirme de verdad para tomar mi decisión.
Tome mi celular de mi bolso y marque el número de parís.
Este no tomo mi llamada, pero le deje un mensaje comunicándole que yo había perdido mi tren y que viajaría el siguiente día a la cuidad.
Llame al hospital para comunicarle que no podría regresar el día de hoy.
Luego de tomar un tren a Barcelona mi destino me llevo a las puertas de la pensión “Flor del mediterráneo” y con todo el valor que poseía entre a lo que una vez fue mi hogar.
 Las campanas sonaban marcando que ya pasaba la hora esperada. Yo solamente poseía mi maleta y mi bolso, mi apariencia era juvenil aunque la peluca comenzaba a darme mucha comezón.
-Hola-salude a un chico que estaba llevando unas maletas.
-Si-murmuro al verme.
-¿Podría decirme dónde puedo encontrar a Jonathan?-le pregunto.
-Si señorita-me indica el niño guiándome a la cocina.
Lo seguí sin decir nada y observando todo a mi alrededor y note que nada había cambiado durante aquel tiempo.
Ambos entramos a la cocina del cual está llena de empleados. Jonathan estaba dándole unos toques a un platillo del cual olía delicioso.
-Señor-llama el chico a Jonathan.
-¿Si Willard? –pregunta el que fue una vez mi esposo.
-Hay una linda chica buscándolo-le dice el chico algo sonrojado.
-Una chica-repite y alza los ojos para verme.
-Amelia-dice este con total sorpresa.
-Hola-saludo tranquilamente.
-Amelia-repite y corre a mi lado para estrecharme en sus brazos.
-Te extrañe-me confiesa y nos apartamos.
-Solo pasaba para platicar contigo- le digo.
-Kellan-llama a uno de los empleados.-. Encárgate de la cocina.-ordena.
-Vamos-me indica tomándome del brazo y guiándome a la oficina de violeta.
Nos sentamos delante del escritorio y esperamos para ver quien rompía el silencio.
-¿Cómo te ha ido?-pregunta Jonathan.
-Bien-confieso.- ¿tienes algo que pueda darme algo de calor?-pregunto.
-Claro-dice y sale de la habitación en busca de algo de beber.
Cuando vuelve trae una botella de brandy y dos vasos.
-Gracias-digo luego que sirve brandy en uno de los baso y me lo entrega. El hace lo mismo y bebe al mismo tiempo que yo.
El brandy calentó mi garganta y asentí un leve ardor en mi estómago.
-¿Que te trae para Barcelona?-pregunta curioso.
-Solo visitar a un viejo amigo-murmuro-, perdonarlo y agradecerle.
-¿Agradecerme?-me pregunta sin entender.
-Nunca de agradecí por mantenerme viva-murmuro.-, jamás lo hice y siento que debo hacerlo porque fuiste me mayor apoyo cuando estuve sola. También te perdono por haberme privado del único ser que desee tener con desesperación en mis brazos.
-Nuca fue mi intensión que las cosas sucedieran de esa manera, yo solo deseaba que mi mejor amiga estuviera viva y tanto como a mí me dolió la perdida de William parís. También lo quería como si fuera mi hijo y lo ame como si tuviera mi propia sangre.-confeso y sentí un dolor en mi corazón.
Ambos permanecimos callados y bebimos más de lo creíamos para calmar ese dolor que crecía en nuestro dolor.
-¿Cómo está el negocio familiar?-pregunto cambiando el tema.
-Mejorando-murmura con orgullo.-, después de tu partida mis hermanas se mudaron a los estados unidos. Mis padres inauguraron un hotel en la costa del cual nombraron “Elena Victoria” en honor a ti Amelia y para variar me dejaron a cargo de esta pensión.-explica y me quedo sorprendida por todo lo que había sucedido.- el chico que viste fue niño que dejaron delante de la pensión y que adopte para llenar ese vacío que dejo tu ausencia. Comprendí que habiendo tantos niños huérfanos y yo este hueco en mi corazón, supe que debía adoptarlo. Darle un hogar, una familia y un apellido.
¿Por qué lo nombraste Willard?-pregunto curiosa.
-Porque William fue mi primer hijo no legítimo y sentí que este niño se sentiría orgulloso en saber que gracias a William yo cambie para ser una mejor persona. Además Willard es un nombre fuerte para un chiquillo con su temperamento.-murmuro con una sonrisa.- se parece mucho a ti, tiene tu temperamento y tu carisma para ver el mundo de otra manera.
-Me alagas-le digo y ambos reímos.
Mi celular cobra vida y suena con rebeldía.
-Me permites-pido y el me dejas a solas.
Tomo la llamada sin fijarme en el número.
-Hola-saludo.
-Hola sophia-me saluda Theo preocupado.
-¿Que sucede?-pregunto.
-Demi me dijo que desapareciste-murmura.
-Fui a visitar a un amigo-le comunico.-, debía hacerlo para poder tomar una decisión. Volveré mañana a la cuidad y podremos hablar con más calma.
-Adiós sophia-se despide y cuelgo sin decir otra cosa más.
Salgo de la oficina y me encuentro a Willard.
-Hola- saludo al chico.
-Hola-me saluda sonrojado.
-¿Sabes dónde está tu padre?-le pregunto.
-Esta con uno del huésped-me responde.
-¿Quieres un helado?-le pregunto amistosamente y el asiente.- porque yo conozco un lugar donde venden el mejor helado.- le indico y le ofrezco mi mano.
Willard la tomo algo asustado y nos fuimos a comer a la heladería a la que yo había ido muchas veces en mi juventud.
Esa tarde comí helado con Willard y me hospede en la pensión, pero esta vez no dormí en mi vieja habitación. Cene con Jonathan, Willard y con los huéspedes y tuve una velada hermosa.
Al día siguiente me desperté muy temprano para desayunar y despedirme de Willard y Jonathan. La despedida fue muy triste para Jonathan y para mí, pero prometimos vernos en el futuro.
Durante el tiempo que estuve esperando el tren pensé en los sucesos de los últimos años y comprendí que ya había tomado mi decisión, pero antes de tomarla debía hablar con mis hijos.

Tome un tren que me dejaría cerca del colegio donde mis hijos estudiaban y tome un taxi para visitarlos.


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Este capitulo se lo dedico a los besos que di, despues de una roptura...


Yo he tenido que decir adios y dejarlo con mi propia firma... Mi firma es mi beso...

Mi beso contiene el ultimo aliento de amor <3

Feliz navidad!!

Carpe Diem